LOS DEL SUEÑO DE ANOCHE

Pero que manera la tuya de soltarlos así. Tenían quien sabe cuanto tanto ahí encerrados. Llegue a pensar que por fin se les había olvidado quién eran y de donde venían. Pero ahí vas tu y les abres el cancel. Corrieron tan recio que te pisaron los pies y cuando caiste del dolor, te machucaron toda el alma. Todita. Válgame. 

Anoche, cuando te curaba, estabas todo marchito y con esa cara de mapache atropellado que se te pone cuando los ves después de mucho tiempo. Pero de eso a que se te borren las rayas de la vida así nomás…nunca. Me mortifica, fíjate.

Antes de que se me olvide. Ese,...el que una vez quemó un rancho grandotote y lo dejo tan chamuscado que aun huele a leña tiesa cuando pasa uno por ahí. Ese pues, salió cojeando. Te fijaste? Fue el último en salir y curiosamente el único que no te pisoteo. Se te ocurre que le pasó? La última vez que lo vimos caminaba firme. Esta vez ni a los ojos miro.

Pero ahí vas tu a soltarlos y ahora andan como bichos sin casa, sin saber a donde ir. Pensando que son tu y tu ellos. Válgame.

Recuerda que son como los malos recuerdos.  Duele encerrarlos, cuesta olvidarlos y cuando por dimes o diretes se acuerda uno de ellos y de tanto dolor les suelta uno la cuerda… ya sabes: se escurren por entre los dedos como sal maleada. 

Entonces. Ay! como arde esto de que se acaban de salir y tiene que ir uno a buscarlos.

Acuérdate, aunque ya se que se te va a olvidar. Son como uno y uno es como ellos. 

Son tus fantasmas, métetelo en la cabeza. Lo que te duele a ti les duele a ellos. Por eso los encierra uno y quien sabe porque nunca se terminan de ir. 

Mira, allá a lo lejos, ya viene de regreso el primero.

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